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05/06/12

As terras fisterráns na época de Fernando Blanco: do Antigo Réxime ós tempos contemporáneos (V): a problemática da pesca da sardiña

As terras fisterráns na época de Fernando Blanco: do Antigo Réxime ós tempos contemporáneos (V): a problemática da pesca da sardiña

As obras da igrexa de Cee podense dar por rematadas, no principal, a partir de 1815. Aínda sí, na Visita que o Arcipreste fai no 1816 deixa constancia de varios defectos pero que afectan máis ás capelas particulares, estén ou non dentro da parroquial, que a propia igrexa en sí.

No ano 1818 sustitúense as portas que se fixeran en madeira de piñeiro grazas ó donativo de Don Manuel Rodriguez Maian, Capitan de su bergantin, nombrado Nuestra Señora del Carmen, alias el Eter, de la matricula de esta villa, viniendo navegando de los puertos de Levante, con cargamento de vino y otros xeneros, con destino a esta dicha villa y La Coruña, le sobrevinieron tan fuertes y excesivos temporales en tal grado que, viendose sin esperanzas de poder salvar su vida, barco y carga, ofrecio el trinquete a Nuestra Señora de la Junquera, Patrona tutelar de esta citada villa, y al momento se le ausento la tempestad y mar gruesa que corria, y haviendo llegado sin desgracia ni lesion alguna, el referido Capitan con su tripulacion pasaron descalzos a la Yglesia Parroquial de esta referida villa, conduciendo y entregando en ella dicho trinquete junto al Altar Mayor, donde al mismo tiempo se estava celebrando una misa cantada con dalmaticas a debocion de dicho Capitan y tripulacion, en accion de gracias por los favores que Su Magestad, a intercesion de la Virgen les havia hecho. Por consiguiente se taso y regulo el trinquete, y arrojo a veneficio de este santuario, ciento sesenta reales de vellon, que afrontó con dicha tripulacion, y destinaron para aiuda de hacer en dicha Yglesia las tres puertas de madera de castaño…

Superada a Guerra de Independencia, o comercio marítimo vaise recuperando e iso pronto repercutirá positivamente nas vilas mariñeiras. Por outra parte a pesca da sardiña voltará a cobrar protagonismo, despois da prohibición temporal do emprego do xeito e da xábega en Galicia no 1809, feito que daría lugar a protestas airadas nas vilas de Cee e Corcubión.
Coa volta a normalidade, a segunda década do s. XIX verá como se van instalando os cataláns e as súas fábricas de salazón por toda a costa. Nestes anos haberá que salientar o conflicto existente pola presencia ou non de “terrestres” nas tarefas pesqueiras, especialmente no cerco da sardiña. Temos constancia do empregos deles no cerco de Corcubión xa no ano de 1806 e tamén como unha década depois, logo da promulgación do Real Decreto de 9 de xuño de 1816 no que se limita ós matriculados a industria marítima se fai unha defensa enardecida da contribución dos “terrestres” e que sen o seu traballo a industria pesqueira non podería subsistir:
por orden de tres de enero último mandó V.M. que llevando la preferencia los matriculados en las pescas de sardina y atún, pudiesen aiudarles los terrestres a causa de no haber entre aquellos los brazos suficientes … hai en este distrito (Corcubión) doce armadores, cada uno por lo menos, tiene un armamento que necesita 30 hombres para su abilitación, y no hai en el mas que 118 o 120 matriculados capaces en emplearse en dhos armamentos, los restantes por consiguiente asta 360 que se necesitan deben ser terrestres, estos, señor, son labradores vecinos de las inmediaciones a la mar, se dedican a la pesca en los cuatro meses que dura la cosecha, en cuio tiempo quando tienen menos que hacer en el cultivo de sus tierras, y entonces ganan una pequeña aiuda de costa para pagar las contribuciones de que están operados para comprar herramientas necesarias para el cultibo de las tierras, y ahora que se les prohibe este pequeño alibio necesariamente, padecerán vejaciones, y cual será la suerte de los infelices armadores, que su subsistencia y la de sus familias depende necesariamente de este concurso… desesperanzados ya de poder seguir otro camino cazan matriculados invitándoles cada uno a que se alisten en sus aparejos, prometiéndoles grandes gratificaciones, ventajosos partidos, y dobles salarios de los que pueden ganar; y de aquí que resulta? Que el que más coge 14 o 15 hombres, principia a pescar con ellos, y a pesar de conocer la insuficiencia, sigue asta fines de la cosecha, en que echando sus cuentas halla que no cogio la metad de la pesca que debiera, que sus pequeños caudales quedaron agotados, y que su ruina es infalible; y de esto que se deduce? La ruina de una gran porción de familias, en el pais la falta de abundancia de muchas cosas de primera necesidad para la vida del hombre como vino, aguardiente, jabón, azeite, fierro, lino, etc, que en retorno de la pesca trahian los traficantes de ella de las provincias de Vizcaia, Asturias, Cataluña, etc, en donde la vendían; e bien, y quien duda ahora que por una consecuencia legitima y forzosa no se infiere, que de la falta de pesca no solo se le originan gravisimos daños a los que fabrican en ella, sino a una infinidad de jornaleros que trabajan en sus almacenes, a los abitantes del pais que carecen por eso de muchos géneros necesarios, a los comerciantes de las demas probincias, por que cesa en parte la circulación de muchos de sus generos…

Finalmente, e polas dúbidas e contínuas queixas, unha Real Orde de 14 de febreiro de 1818 permitirá ós terrestres o traballo na pesca da sardiña e o atún sin que sea menester consentimiento de los gremios.

  • Víctor Castiñeira (vmcastineira[arroba]quepasanacosta.gal).

       


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