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10/06/24

Habaneras de La Coruña

Habaneras de La Coruña

Coruña, seis de xuño, cidade grande de luz, quente de sol e rapazas que quitaron as medias para ir ao Parrote, ou a praza de Pontevedra, logo do último exame. Non é que o verán na Coruña sexa outra cousa, non. É Coruña, a que é outra cousa no verán. Outra cousa, menuda cousa, vaia cousa, coidado coa cousa...

La Coruña ciudad mía, luna de plata en tu cielo, sol de oro en tus galerías. Te vistes con la alegría del movido carnaval. Lo canta tu pregonero “donde nadie es forastero “, noble ciudad de cristal.

O verán comeza, e o curso remata. Qué é o que queda del máis aló da media ducia de aprobados? Quedan os artigos feitos, os libros mercados nas vellas librarías de vello, os litros de viño e a festa. Paseos pola Marina, visitas a Azcárraga. As cervexas na Estrella, con Lara. As pelexas tabernarias e os bicos no Sanín.

- Mal sitio para morrear, Sanín.
- Pues donde vinieron las ganas, señora. También hoy se me va a colar en el artículo?
- Estoy cogiendo la costumbre.
- Ya veo, ya.

Playas de Riazor y del Orzán. La herculina torre, rayo de luz. Y a los marineros que vienen y van, Castillo de San Antón. Es el puerto, ciudad. Tus galerías son arte y cristal, espejo en que se miran el sol y el mar. Suenan una canción, por la ciudad, himno a una mujer, canto de libertad.

- Bueno Alfredo, que marcho!

Colaborador na Ser. Motorista clásico. Gardán verde entre o centeo verde. Melena branca de anxo. Branca barba de filósofo. Reputación de neno malo. Amigo. Alfredo Cobas.

- Marchas ya, luego?
- Pero en setembro volvo.
- Ay, bueno. A ver si estamos. Acuérdate del refrán: mellor tomar viño solo, que gin-tonics cun fillo de puta.
- Anoto.
- Anota, anota. Y esto también: vaite bañar e garda a roupa. Porque hay quien se va a bañar y cuando vuelve no encuentra la ropa. Porque se la llevaron, claro.
- Flor, que marcho!

Florencio, muxían de Cibrán. Dono e fundador de “Noche y día”, calle de Orzán, especialidade en tapas de corazón de paloma. Benefactor de taxistas.

- Bueno, vai para a terra lojo. E dalle recuerdos aos taxistas. Moitos taxistas de alá parábanme no bar, xa che teño contado. Dábamoslle de comer gratis, como non iban parar ? Era o gancho, sabes?

-Suso, que marcho!

Suso maquinista. Árbitro polos campos de Fisterra e outros fins do mundo. Doente de rodilla e saudador.

- Bueno, neno. Pois que vaia ben. Levas media carreira feita. Eu embarcaba en Corcubión; paraba alí en Pachín. Máis arriba tiña a carnicería Lendoiro. Que rico se fixo, carallo!

Es María Pita en la plaza – guerrero azul- ejemplo de gran valor cuando al pirata rechaza, celta y romana de raza, mi marineda y mi amor. La Coruña, ciudad mía, entrar en ti por la noche, o en el cielo entrar de día. Yo no se que escogería, si me dieran a escoger, teniendo que ser sincero por lo mucho que te quiero, no sabría responder.

- Pili, que marcho.

Pili, moza de Juan Flórez- San Pablo, tantas veces bicada no Sanín, ou por ahí. Apaixoada das imaxes de Cristo na Cruz. Pili, que tiña que se chamar Cayetana, como as mulleres da súa familia - rama materna-, bautizada como Pili pola debilidade da súa avoa para coa cantante galega. Ao parecer, no barrio, isto quedou como un fito moi transgresor.

“Mira tú la hija de Cayetana, haces caso? La nieta de Cayenata. Pili, le pusieron. Hasta el propio don Nolasco, con la concha en la mano, antes de echar el agua bendita por la cabecita de la criatura, les preguntó a los padres si estaban seguros de lo que iban a hacer. ‘Muy seguros, sí. Y acabe, que se nos mueren las ostras’, dicen que le dijeron... Ya hay que valer! ”.
Pili cristolóxica. Pili protoabogada e fodedora.

- Que marchas, dices?
- Claro, termino el curso.
- Y qué? También lo termino yo.
- Bueno, pero tú aquí tienes la casa de tus padres.
- Que tiene que ver eso?
- Que yo no y que marcho. Pero en septiembre vuelvo. - Por mí quédate en Corcubión con alguna lagarta.
- Pareces tu abuela.
- Gilipollas!
- Cayetana!

La Coruña, ciudad mía, solo me falta decir que vivir siempre a tu vera, como dice la habanera... “Qué más se puede pedir, que vivir en La Coruña, que vivir en La Coruña, mi bien, qué más se puede pedir...”.

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