Hoy divago

xogo de letras

El sábado, después de una noche de viernes más que temeraria, me levanto de la cama cerca de la una de la tarde para volver a ella a la media hora - finalizadas las maniobras de aseo diarias y preceptivas por las que se rige mi rutina -. A través del teléfono móvil me entero de lo de Trump; los liberales, con los ojos en blanco orgasmando junto a Corina Machado y, el comunismo más rancio y radical, rasgándose las vestiduras por el gorila Maduro, sometedor y bailongo. Ya he visto sufíciente. Los despido a todos, cierro la puerta virtual por la que han entrado, y vuelvo a quedar a solas en la habitación. Me pongo a leer cosas que tengo cerca; “Diez ensayos sobre Literatura Española”, de Antonio Gallego Morrel, regalo de Juan Tati, edición del setenta y dos en perfectas condiciones que descansa desde hace unos días en mi mesilla de noche. Cuando me aburro - aburrirse es fundamental y constituye una lección importante que se nos está olvidando transmitir a los niños, pero esa es otra historia - miro a mi al rededor y termino por meterle mano a la recopilación de crónicas del articulista de cabecera que descubro tirada junto a la butaca de la ventana. Pienso un poco, inevitablemente, en el artículo del lunes - o sea, en este artículo - y no sé qué tema voy a tratar porque esta semana todo me parece viejo y gastado. Cuando a Jorge Ilegal se le acabaron las ideas para hacer canciones, disolvió el grupo, el cual cesó su actividad durante diez señores años - lo que tardaron las musas eléctricas en volver a posar sobre su calva de Nosferatu calvo, bueno y libertario -. Tal vez debiera hacer yo algo similar con esta columna lunática de viento y lunes. Pero persigo un artículo distinto y nuevo, como una vegada espesa de literatura y actualidad para, que el lector refresque en él, en ella, la vista y el espíritu - en caso de que lo tenga -. Quiero escribir un artículo que diste mucho de los que acostumbramos a leer en este periódico o en otros. Un artículo en el que no se pongan de manifiesto los supuestos beneficios de regalar libros en estas señaladas fechas; en el que no se acuse a cada hombre como machista; en el que no se narren las diferencias entre el pasodoble español y el tango; en el que no se ofrezca una idea, sino una cosa. Yo les hablo mucho de mí, y no por egocentrismo - que también -.Yo les hablo mucho de mí porque es la vía más fácil que tengo para llegar a ustedes y poder contarlos - contándome, les cuento. Todas las vidas son iguales en lo esencial, ya he escrito sobre esto antes -, para dar con el cálculo de la ortodrómica exacta que nos acerque. Y por qué les quiero cerca, preguntarán. La verdad es que me ha quedado cursi y no lo empeoraré respondiendo, por ejemplo, que porque tengo frío y necesito de su calor; antes bien, intentaré reencauzarlo diciendo que lo que realmente busco es que me lean, cuantos más mejor, para que el director se haga cargo y me pague. En fin. Hoy divago por esta página y la voy marcando de caracteres y letras. Creo que tengo la gripe - la gripe es la sífilis de los que le somos fieles a la novia -, y no sé muy bien qué doncella o compañero tabernario me la habrán pegado. Aunque puedo llegar a hacerme una idea.

 

 

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